Escrito por: Colectivo de Mujeres Rosa Luxemburgo
Los discursos institucionales, al rededor del Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo, suelen llenarse de palabras como “prevención”, “bienestar” y “cultura de seguridad”. Pero en ciudades como Juárez, donde la vida gira en torno a la maquila, surge una pregunta: ¿qué tan real es esa seguridad para las mujeres que sostienen la economía?
En 2025 quedó claro que hay una contradicción enorme: mientras los empresarios organizan foros para decir que todo está bajo control, en los pisos de producción siguen ocurriendo accidentes que, lejos de ser “mala suerte”, son el resultado de un sistema que ignora las necesidades de quienes sostienen la economía de la ciudad.
Los accidentes: una falla del sistema
Aunque la ley exige mantenimiento, equipo adecuado y capacitación, muchas empresas deciden ahorrarse esos gastos o acelerar las líneas de producción a costa de lo que sea. Cuando las instalaciones están en mal estado o se usan métodos inseguros, el accidente no es un error de la persona trabajadora, es una negligencia del empleador.

Para las mujeres, esto es todavía más grave porque:
- El equipo de seguridad muchas veces no está hecho para sus necesidades físicas.
- La capacitación es nula o no se les toma en cuenta.
- Se les presiona para cumplir metas imposibles, dejando la seguridad en último lugar.
Por ejemplo, el caso de una trabajadora cuyo cabello quedó atrapado en maquinaria no es solo un accidente: es evidencia de fallas del empleador en la prevención, la supervisión y el diseño de condiciones seguras.
¿Qué puedes hacer si ves condiciones peligrosas en tu centro de trabajo?
- Documenta: Toma fotos o videos y anota los riesgos.
- Reporta: Deja constancia por escrito ante Recursos Humanos y tu sindicato.
- Denuncia: Si no hay cambios, informa a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) aquí te dejamos los pasos de como hacerlo.
- Avisa al IMSS: Informa si hay accidentes constantes para dejar un antecedente oficial sobre las condiciones de trabajo.
Sin embargo, no todas las consecuencias se pueden ver físicamente.
Cuando el sistema te enferma por dentro
En 2025, la muerte de una joven de 24 años por un infarto durante su turno prendió las alertas: el estrés extremo, las altas temperaturas y la presión por producir no son “parte del trabajo”, son riesgos que el sistema maquilador normaliza. Cuando la empresa prioriza que la máquina no se detenga por encima de la salud, está decidiendo que la productividad vale más que la vida.
¿Tú trabajas en condiciones difíciles o peligrosas? En el Centro de Acompañamiento y Organización a Personas Trabajadoras (CAOPT) te damos asesoría gratuita para que puedas alzar la voz y cambiar esas condiciones.
La inseguridad no termina en la puerta de la fábrica
- Avisar de inmediato a la empresa para que registre tu accidente como riesgo de trabajo.
- Ve al IMSS en las primeras 24 horas y aclara que fue en tu trayecto al trabajo o a tu casa.
- Junta tu documentación: (ruta habitual al trabajo, horario de entrada y salida, testigos e información de tránsito (en caso de existir).
- Si la empresa se niega a darte el documento de calificación, busca apoyo sindical o legal.
El discurso vs. la realidad
En septiembre de 2025, el 1er Simposio de Seguridad e Higiene de Index Juárez presentó a la ciudad como un modelo a seguir. Pero esa imagen no coincide con lo que pasa en la fábrica.
Es necesario mirar esto con perspectiva de género: el sistema carga más peso sobre las mujeres, quienes suelen tener los trabajos más repetitivos y, además, llevan la carga del hogar. Si una mujer cae por una enfermedad o accidente, todo su entorno se desmorona. El sistema maquilador sabe esto, pero prefiere seguir sacrificando trabajadoras antes que cambiar su forma de operar.
¿Qué significa realmente prevenir?
Prevenir no es hacer un evento, ni es llenar formatos que luego se archivan. Prevenir es cambiar las reglas del juego:
- Que la atención médica sea real y no dependa de si la producción se detiene.
- Que los ritmos de trabajo sean humanos, no esclavizantes.
- Que se escuche a las trabajadoras, porque ellas saben dónde está el peligro.
El día de la Seguridad y Salud en el Trabajo no debe ser una fecha para discursos. Es el momento de dejar de normalizar el daño y exigir que la seguridad sea una realidad, no un privilegio. El sistema debe cambiar, porque la seguridad de las trabajadoras no es negociable.


