Haz valer tu trabajo: aprende a calcular el costo real de tus artesanías

Fotografía: Red Binacional NIU MATAT NAPAWIKA

Escrito por: Red Binacional de Mujeres Artesanas Niu Matat Napawika

Cuando elaboramos una artesanía, sabemos que detrás de cada pieza hay mucho más que hilos y telas. Están nuestros conocimientos, nuestra creatividad, nuestra experiencia y las horas de trabajo que dedicamos a cada proceso. También hay otros gastos que a veces no consideramos: los traslados para comprar materiales, las herramientas que utilizamos y los recursos necesarios para elaborar y comercializar nuestras piezas.

Como muchas de nosotras, Rosa conoce bien todo lo que hay detrás de cada pieza. Aprendió a tejer desde muy pequeña, entre los 12 y los 13 años, gracias a su mamá. Desde entonces, la artesanía ha formado parte de su vida.

Sin embargo, durante mucho tiempo había algo que no lograba entender: aunque trabajaba y vendía sus servilletas, el dinero nunca parecía suficiente.

Por eso, en este blog queremos acompañarte a conocer cómo calcular nuestros costos puede ayudarnos a establecer precios más informados, recuperar lo que invertimos y reconocer el valor de nuestro trabajo.

Para poner precio no debemos adivinar

Poner precio basándonos únicamente en lo que cobra la competencia, en el costo de los materiales o en lo que un cliente está dispuesto a pagar puede llevarnos a dejar de lado una parte importante de nuestro trabajo.

Rosa, por ejemplo, sabía cuánto pagaba por el hilo que compraba —a veces fiado en la comunidad—, pero al vender sus servilletas apenas le alcanzaba para cubrir la deuda y sus necesidades.

Para conocer cuánto cuesta realmente producir una pieza, podemos preguntarnos:

  • ¿Cuánto tiempo dedico a elaborarla?
  • ¿Cuánto gasto en materiales?
  • ¿Qué otros gastos tengo para producirla?
  • ¿Cuánto gasto en transporte?
  • ¿El precio de venta me permite recuperar todo lo invertido?
  • ¿Además de recuperar mis costos, obtengo una utilidad?

Responder estas preguntas nos ayuda a dejar de fijar precios “más o menos” y a comenzar a tomar decisiones con más información.

Nuestro tiempo también tiene valor

Fotografía: Red Binacional NIU MATAT NAPAWIKA

Uno de los errores más frecuentes al calcular el precio de una artesanía es considerar solo las materias primas y dejar de lado las horas que dedicamos a elaborarla.

Durante un taller de cálculo de costos de producción de la Red Binacional de Mujeres Artesanas Niu Matat Napawika, Rosa identificó cada etapa de su proceso —desde preparar el telar hasta realizar los acabados— y registró el tiempo que dedicaba a cada actividad, incluso cuando hacía pausas para atender otras responsabilidades.

La metodología de la Red utiliza como referencia el salario mínimo vigente para calcular el pago por hora y por minuto. Sin embargo, este es solo un punto de partida: nuestros conocimientos, nuestra experiencia y la complejidad de nuestras técnicas también contribuyen al valor de nuestro trabajo.

Nuestro tiempo no es gratuito. Si no lo incorporamos al costo, nuestro precio no está pagando realmente por nuestro trabajo.

También hay otros costos que debemos reconocer

Además de los materiales y nuestro tiempo, hay gastos que pueden pasar desapercibidos porque los vemos por separado.

Para elaborar y vender una pieza, podemos necesitar desplazarnos para conseguir materiales, utilizar herramientas que se desgastan con el tiempo o cubrir recursos vinculados a la producción y la comercialización.

Por eso, debemos preguntarnos:

¿Qué necesito para elaborar y vender esta pieza y cuánto me cuesta?

Entre otros gastos, podemos considerar:

  • Transporte.
  • Herramientas y su mantenimiento.
  • Desgaste de los materiales de trabajo.
  • Recursos necesarios para producir.
  • Gastos de comercialización.

Cada artesanía tiene un proceso diferente. Por eso, conocer cómo trabajamos es el primer paso para identificar nuestros propios costos.

Cuando Rosa hizo las cuentas

Después de identificar las etapas de producción, Rosa comparó lo que invertía en materiales con el precio al que vendía sus servilletas. Descubrió que ni siquiera recuperaba el costo de la materia prima y que aún faltaba considerar su tiempo, el transporte y otros gastos.

Al ver el resultado, Rosa expresó:

“Con razón nunca termino de pagar el fiado que me dan en la tienda de hilos”.

Entonces entendió que trabajar y vender no necesariamente significa obtener una ganancia. Al no recuperar todos sus costos, el dinero no le alcanzaba para volver a comprar materiales y tenía que recurrir nuevamente al fiado.

No se trataba de falta de esfuerzo. El precio no correspondía al costo real de producción.

Una situación que muchas podemos reconocer

Lo que le ocurrió a Rosa no es una situación aislada. De acuerdo con el informe “Tejiendo el cambio: por un trabajo justo para las trabajadoras de la artesanía-textil en México”, elaborado por el consorcio UNIDAS, durante el cuarto trimestre de 2025 había cerca de 771,480 personas de 15 años o más dedicadas a la producción de artesanías textiles en México. De ellas, 78.5% eran mujeres.

Además, cerca del 94% trabajaba en condiciones de informalidad y solo el 4,5% contaba con acceso a la seguridad social.

Estas cifras no demuestran que el cálculo incorrecto de los precios sea la causa de esta situación. Sin embargo, ayudan a entender el contexto económico en el que muchas mujeres realizamos nuestro trabajo.

En este contexto, conocer nuestros costos puede ser una herramienta para tomar decisiones informadas y fijar precios que reconozcan nuestro trabajo.

Conocer nuestros costos para tomar mejores decisiones

Calcular nuestros costos no tiene por qué ser complicado. Podemos comenzar por conocer nuestro proceso, identificar en qué invertimos y registrar aquello que a menudo queda invisible.

En la Red Binacional de Mujeres Artesanas Niu Matat Napawika, partimos de nuestros conocimientos y experiencias para analizar nuestros procesos, mercados y formas de fijar precios. No existe una fórmula única: cada empresa social puede adaptar el cálculo a sus técnicas, procesos y necesidades.

Lo importante es que, al establecer un precio, no olvidemos todo lo que hay detrás de cada pieza: los materiales, nuestro tiempo, nuestros conocimientos y los recursos que necesitamos para fabricarla y comercializarla.

Lo que no calculamos, no se paga. Conocer el costo real de nuestra artesanía también es una forma de reconocer el valor de nuestro trabajo. Aquí te compartimos nuestra guía completa: manual-costo-artesanal-red-binacional-mujeres-artesanas-niu-matat-napawika

Si deseas conocer más sobre la Red Binacional de Mujeres Artesanas Niu Matat Napawika, visita nuestra página web: www.laredniumatat.org.

También puedes encontrarnos en redes sociales como @laredniumatat.

 

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